Con un motor silencioso de 2,5 HP que permite caminar o trotar hasta 10 km/h y una capacidad de carga de 150 kg (330 lb), este modelo combina en un solo cuerpo una cinta ancha de 42 × 105 cm y un escritorio regulable de 40 × 80 cm. Su perfil plegable y el montaje de apenas diez minutos facilitan integrarlo en espacios domésticos u oficinas sin sacrificar estabilidad ni comodidad.
El propulsor de 2,5 HP mantiene el ruido por debajo de 45 dB incluso en la velocidad máxima, por lo que se puede utilizar mientras se atienden videollamadas o tareas de concentración. El rango de 0,6–6,2 mph supera el de la mayoría de los walking pads, que suelen quedar limitados a 3,7–4 mph.
Su superficie de 16,5 × 41,3 in incorpora seis capas, entre ellas acolchado de EVA y lámina antideslizante, reduciendo el impacto articular y la fatiga en sesiones prolongadas.
El chasis compacto cabe bajo sofás o contra la pared cuando no se usa, y la estructura pre-ensamblada requiere muy pocas herramientas para estar operativa en minutos.
El Akluer P3-D destaca por ofrecer velocidades de trote real y una mesa integrada de buen tamaño sin disparar el peso del conjunto. Frente a un WalkingPad C2, limitado a 3,7 mph y 100 kg, ofrece casi el doble de margen de velocidad y un 50 % más de capacidad de carga, manteniendo niveles de ruido comparables. En comparación con opciones profesionales como LifeSpan TR1200 (tope de 4 mph), iguala la robustez pero añade el escritorio ya incluido y un montaje mucho más rápido. Como punto a mejorar, no incorpora conectividad con apps de entrenamiento ni inclinación automática, características que algunos usuarios avanzados podrían echar en falta. Aun así, por relación entre prestaciones, tamaño y versatilidad, la P3-D se ubica como una de las alternativas más completas para quienes buscan mantenerse activos durante la jornada laboral.