El PVPR o Precio recomendado es el precio al que el fabricante recomienda vender el producto que ha sido proporcionado por el fabricante, distribuidor u otro vendedor.
Powerplanet muestra el Precio recomendado como precio de referencia para fines de comparación.
Más información
El Yoga Pro 7 15IPH11 es un portátil de 15,3 pulgadas que combina una pantalla OLED de gran formato con una GPU discreta RTX 5050, pensado para quien quiere jugar con calidad real y también usar el equipo para edición de fotos, vídeo ligero o multitarea, sin cargar con un mamotreto. El chasis es de aluminio, mide 16,7 mm de grosor y pesa 1,69 kg, lo que lo hace más transportable de lo que el tamaño de pantalla haría esperar. Trae Windows 11 Home instalado y el teclado está en español (QWERTY), confirmado por el sufijo SP del modelo. La GPU RTX 5050 con 8 GB GDDR7 lo sitúa en la franja de juego moderado y creación: mueve bien los títulos actuales de demanda media, pero no está diseñado para exigir los máximos en los últimos AAA a resolución nativa.
El punto fuerte de este equipo está en la pantalla. El panel OLED de 15,3 pulgadas a 2560x1600 con 165 Hz combina resolución alta, movimiento fluido y negros absolutos que una IPS no puede igualar. El brillo de pico llega a 1100 cd/m², suficiente para contenido HDR con impacto real, y la calibración X-Rite de fábrica garantiza que el color es preciso desde el primer encendido: cubre el 100% de DCI-P3, sRGB y Adobe RGB, algo relevante tanto para editar fotos como para ver películas. El formato 16:10 añade espacio vertical que se nota al trabajar y también en juegos que lo soportan. Hay un aspecto que conviene tener claro antes de comprar: la superficie es brillante (glossy), sin capa antirreflectante. El OLED brillante intensifica el contraste y hace que los colores salten, pero en una habitación con ventanas detrás o luz intensa encima genera reflejos que una IPS mate no produce. No es un defecto de fabricación, es una elección de diseño con consecuencias reales según dónde lo uses habitualmente.
La RTX 5050 con 8 GB GDDR7 es la GPU de entrada de la arquitectura Blackwell de NVIDIA. Con un TGP de 115 W, no está estrangulada para el tamaño del chasis, lo que ayuda a mantener el rendimiento en sesiones largas. A resolución nativa WQXGA (2560x1600) mueve bien títulos de demanda moderada como juegos de esports, shooters de ritmo medio o aventuras de mundo abierto en ajustes medios-altos. En los últimos AAA muy pesados o si quieres forzar los ajustes al máximo a esa resolución, tendrá sus límites y necesitarás bajar calidad gráfica o resolución. El procesador Intel Core Ultra 7 356H con 16 núcleos llega hasta 4,7 GHz y se defiende bien en multitarea: puedes tener juego, navegador y Discord abiertos a la vez sin que el procesador sea el cuello de botella. La combinación es válida para creación ligera (retoque fotográfico, edición de vídeo en resoluciones no muy altas), pero no está pensada para renderizado 3D profesional ni para flujos de trabajo intensivos en CPU de forma continuada.
La RAM merece atención especial antes de decidir. Los 32 GB LPDDR5X van soldados directamente en placa: no hay ranuras, no se pueden ampliar bajo ningún concepto sin cambiar el portátil entero. Hoy, 32 GB son una cantidad holgada para juego, edición de fotos, vídeo ligero y multitarea simultánea. El límite no es el uso de hoy sino el de dentro de 3 o 4 años: si prevés necesitar más memoria en ese plazo, hay que valorarlo ahora porque no habrá solución después. El almacenamiento tiene una ventaja práctica que conviene conocer: el equipo trae 1 TB SSD instalado en una ranura M.2, y hay una segunda ranura M.2 libre (formato 2280, PCIe 4.0 x4) donde se puede añadir un segundo SSD sin tocar el instalado. En un portátil de este tamaño, ese slot libre no es habitual y puedes ampliar el almacenamiento fácilmente si con el tiempo necesitas más espacio para juegos, proyectos o archivos.
La batería de 84 Wh con carga Rapid Charge Pro cubre bien un día de trabajo o estudio en uso ofimático o multimedia; en sesiones de juego intensas, la GPU consume más y la autonomía cae de forma notable, así que conviene contar con un enchufe cerca para jugar. La carga rápida lleva la batería al 50% en 30 minutos, útil antes de salir. El cargador es USB-C de 140 W: al no usar el conector propietario Slim Tip que llevan otros portátiles Lenovo de gama gaming, puedes usar cualquier cargador USB-C compatible o un banco de energía potente en situaciones de emergencia. En cuanto a puertos: 2 Thunderbolt 4 con USB PD y DisplayPort 2.1, 2 USB-A, HDMI 2.1 (hasta 8K/60 Hz), lector SD UHS-II y jack de audio. La mayoría de configuraciones habituales no necesitan hub. Lo que no tiene es Ethernet RJ-45: para conexión por cable hace falta un adaptador USB-C a red. El WiFi 7 cubre bien los entornos domésticos y de oficina, pero si trabajas en redes que exigen cable, ese adaptador será necesario. El teclado viene en español (QWERTY), un dato que no siempre aparece claro en otras configuraciones de este mismo modelo que se venden con layout inglés.
¿La RAM de 32 GB se puede ampliar más adelante?
No. Los 32 GB LPDDR5X van soldados directamente en placa y no existen ranuras disponibles. Es imposible ampliarlos sin cambiar el portátil. Para uso actual en juego, multitarea y edición ligera son suficientes, pero conviene tenerlo en cuenta si piensas usar el equipo más de 3-4 años.
¿Se puede añadir más almacenamiento sin quitar el SSD instalado?
Sí. El equipo incluye una segunda ranura M.2 2280 PCIe 4.0 x4 completamente libre. Puedes instalar un segundo SSD sin tocar el de 1 TB original, lo que facilita ampliar capacidad para juegos, proyectos o archivos sin perder el sistema instalado.
¿El teclado está en español y viene con Windows instalado?
Sí en ambos casos. El teclado es QWERTY español, confirmado por el sufijo SP del modelo (83SN0026SP). Windows 11 Home viene preinstalado en español, por lo que el equipo está listo para usar desde el primer encendido.