1400 pulsos por minuto impulsados por su tecnología Pulse-Tech desintegran placa y restos en apenas 60 s, mientras el depósito desmontable de 200 ml y la batería de 30 días (USB-C) refuerzan la practicidad diaria y en viajes. El sellado IPX7 permite utilizarlo bajo la ducha, y la correa integrada facilita el agarre incluso con manos húmedas.
El potente micro-motor genera un haz estable que alcanza hasta 0,6 mm entre dientes y bajo la línea gingival, favoreciendo la salud periodontal sin abrasión.
Ofrece agua suficiente para un ciclo completo sin recargas intermedias y se extrae en segundos para limpiar depósitos de cal o añadir enjuague.
El puerto universal evita cargadores propietarios y repone la energía en unas 3 h. Una luz LED avisa con antelación del nivel restante.
El recordatorio cada 15 s invita a cambiar de zona y completa el ciclo clínico de un minuto.
La rotación total permite dirigir el chorro sin girar la muñeca y las cánulas intercambiables prolongan la vida útil del conjunto.
Frente al Waterpik WP-560 (tres intensidades y autonomía de una semana), el Oclean W10 multiplica por cuatro la duración de la batería y añade dos modos extra, manteniendo un depósito similar y un cuerpo más ligero. Respecto al Philips Sonicare Power Flosser 3000, iguala la resistencia al agua e incorpora un modo dedicado de masaje, aunque Philips presume de boquilla Quad Stream y 250 ml de capacidad. Comparado con el anterior Oclean W1, el nuevo W10 amplía 6,5 veces el volumen del tanque y mejora el sellado de IPX5 a IPX7. La ausencia de conectividad Bluetooth o presión graduable por pasos limita la personalización avanzada, pero la combinación de potencia, sencillez y batería prolongada otorga al Oclean W10 una de las mejores relaciones calidad-precio en irrigadores portátiles para usuarios que buscan eficacia clínica sin complicaciones.