El PVPR o Precio recomendado es el precio al que el fabricante recomienda vender el producto que ha sido proporcionado por el fabricante, distribuidor u otro vendedor.
Powerplanet muestra el Precio recomendado como precio de referencia para fines de comparación.
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El MTS820S es una tarjeta SSD de 120 GB en formato M.2 2280 (80 mm de longitud) que trabaja con interfaz SATA III, no con PCIe NVMe. Ocupa físicamente la misma ranura M.2 que un NVMe, pero usa el protocolo SATA: hay que confirmar que el equipo admite M.2 SATA antes de comprarlo. Dentro de ese protocolo, Transcend le pone memoria 3D NAND TLC con caché SLC para exprimir las velocidades SATA al máximo en el uso diario.
La ranura M.2 es solo el conector físico; el protocolo que viaja por dentro puede ser SATA o PCIe NVMe, y no son intercambiables. Este SSD habla SATA III: lee a 500 MB/s y escribe a 350 MB/s, que es el techo de ese protocolo. En un equipo que admita M.2 SATA funciona sin problema. El punto crítico es que muchos portátiles y placas base fabricados desde 2019 en adelante solo admiten M.2 NVMe PCIe y no reconocen unidades SATA en esa ranura, aunque encajen físicamente. Antes de comprar, consulta el manual de tu equipo o busca si la ranura M.2 es de tipo B, B+M o solo M: solo las dos primeras admiten SATA. A cambio de esa limitación, el consumo es menor que en un NVMe equivalente, lo que tiene sentido en portátiles con batería ajustada.
Con 120 GB cabe una instalación limpia de Windows con el paquete Office y el navegador, pero el margen que queda es estrecho. Si el portátil no tiene una segunda unidad de almacenamiento, ese espacio se llena rápido: un par de juegos medianos o una colección de fotos sin ordenar pueden ocuparlo por completo. El caso donde esta capacidad tiene sentido es el de un equipo que ya tiene disco secundario (HDD o SSD adicional) y necesita un SSD rápido solo para el sistema y las aplicaciones. Si vas a usar este SSD como única unidad, calcula primero cuánto ocupan hoy tus archivos y deja al menos un 20% libre para que el SSD trabaje con fluidez.
La caché SLC reserva una parte de la NAND para actuar como búfer de escritura rápida: los arranques del sistema, la apertura de aplicaciones y las copias de archivos pequeños se notan ágiles porque pasan primero por esa zona rápida. Donde el rendimiento baja es en transferencias largas, como mover una carpeta de varios gigabytes de golpe: al agotarse el búfer, la velocidad cae a la de la NAND TLC base. Esto no es un defecto de este modelo en concreto, sino el comportamiento habitual en SSDs de esta capacidad con cualquier fabricante. El modo DevSleep reduce el consumo del SSD cuando el equipo entra en hibernación, algo útil en portátiles que pasan ratos largos suspendidos, ya que alarga la autonomía sin que notes nada al retomar el trabajo.
¿Es compatible con cualquier ranura M.2?
No. Aunque el conector M.2 es físico y puede encajar, este SSD usa protocolo SATA III, no PCIe NVMe. Solo funciona en ranuras M.2 con soporte SATA (clave B o B+M). Muchos equipos fabricados desde 2019 solo admiten NVMe: consulta el manual antes de comprar.
¿Cuáles son las velocidades de lectura y escritura?
Lee a 500 MB/s y escribe a 350 MB/s en secuencial, que es el techo del protocolo SATA III. En operaciones aleatorias 4K alcanza 28.000 IOPS de lectura. La caché SLC mantiene esas cifras en el uso diario habitual del sistema operativo.
¿Qué sistemas operativos son compatibles?
Compatible oficialmente con Windows 7, Windows 8 y Linux con Kernel 2.6.31 o superior. Admite comandos S.M.A.R.T., TRIM y NCQ, que garantizan un mantenimiento correcto del SSD en esos entornos.